miércoles, 11 de mayo de 2016

HABITAR POÉTICAMENTE EL MUNDO



    

        Se suponía que debía comenzar a escribir un nuevo Alarido dedicado a la experiencia de habitar poéticamente el mundo. Se suponía que debía garabatear unas cuantas reflexiones especialmente basadas en aquellos momentos en los que la realidad parece adquirir otra dimensión de nuestras cabezas –y por qué no decirlo-, también dentro de nuestros corazones. 

        Sí, habitar poéticamente el mundo, la vida y lo demás. Y resulta que afuera se ha largado un temporal de cuidado. Cientos de gotas diminutas se estrellan sin compasión en mi ventana; veo gente andando para todos lados, apurando el tranco; conductores que no vacilarían un instante en pasar por sobre los otros si pudieran con tal de que no los alcanzara el semáforo. Gente, en fin, que al parecer vive más aceleradamente de lo que realmente existe. Al parecer, el tiempo seguirá siendo uno de los grandes problemas de nuestra especie por un buen rato más.

      Y, sin embargo, yo me mantengo frente a este computador portátil que tiene mil actualizaciones pendientes y que se pega a cada rato; el mismo al que le sale un humo blanco cuando lo enciendo, demostrándome su mal humor. Pienso entonces que si yo sigo aquí, intentando tomarme las cosas con algo de calma, al otro lado de esa ventana habrá una persona como tú leyendo algo que salga de algún computador malas pulgas como éste, y también hará lo propio. Y quizás sean pequeños detalles como estos los que terminen por nivelar la balanza del tiempo, el ritmo de la Humanidad. Algo así como los miles de granitos de arena de quienes nos damos unos minutos para sacar la cabeza de la vorágine que nos consume y echar un vistazo. Estar, pues, un rato piola: saciados con la deliciosa experiencia de existir.

        Veo también que algunos pájaros merodean y continúan su vuelo, paseando a pesar de la lluvia y el viento. No son muchos. Imagino que la mayoría habrá encontrado buen refugio en sus nidos, y ni siquiera se les ocurriría salir a dar una vuelta en medio de esta tempestad, pero andan unos cuantos a los que no les parece una mala idea. Piénsalo así, tal vez si fuéramos pájaros seríamos de los que planean en días de tormenta en busca de algo interesante por toda recompensa, como la sensación del impacto de las gotas de lluvia en nuestro plumaje, o la visión de una nueva belleza que nos conmueva lo suficiente… 

      Y ya que hablamos de habitar poéticamente el mundo, tampoco puedo dejar de mencionar a unos cuantos muchachos y muchachas que, según un reporte de la radio, a esta hora marchan por el centro de la ciudad, apoyando las demandas de la gente de Chiloé. Siempre he pensado que la poesía, como el elemento liberador que es, puede volverse peligrosa para cualquier régimen o sistema, por “libre” que éste aparente ser. Y para marchar en una tarde como ésta sin duda que hacen falta agallas, pero también la lucidez de los sueños y convicciones. Me resulta esperanzador pensar en ellos, e incluso es probable que una vez que termine de escribir esto me ponga una capa de agua y salga a su encuentro. 

        En realidad, no estoy seguro de si todo este puñado de ideas tenga alguna relación. En cualquier caso, da lo mismo que sea o no capaz de establecerla. Posiblemente comprendas mejor que yo lo que quiero decir, y entonces habrás completado el trabajo y yo sonreiré secretamente cuando vuelva a “habitar poéticamente” un temporal como éste. Y, quién sabe, acaso también tú acabes sonriendo. Que así sea.



martes, 10 de mayo de 2016

ASTRONAUTA





Vuelo por latitudes cósmicas
Detrás de todo
Una voz y sus cosméticos
Cohete que conseguirá
dispararme hasta el infinito
con su saliva mágica;

Soy un esclavo de su vientre
y me siento infinito
cuando ella me vuela
con su sonrisa de astronauta
posando sus manos nada pioneras
en la superficie de este simple
y vulgar aerolito
con tendencia errática.

(Vapores, 2015) 


domingo, 8 de mayo de 2016

VAPORES


         Bueno, nuevamente un tremendo gusto poner a disposición del respetable un nuevo librillo de poemas. En realidad, la edición de este poemario data de diciembre del año pasado, pero por asuntos técnicos, recién ahora verá la luz en digital.

Adentrarse en VAPORES es dejarse conducir en medio de versos especialmente escritos para transportarle a otro estado de conciencia. Se trata de poemas pensados para que dibujen la mayor cantidad de figuras y paisajes antes de desvanecerse, como humo expulsado desde unos labios exquisitos.



Y por cierto, aclaro que no es más que una infamia aquel rumor de que algunas páginas de este poemario estarían impregnadas de LSD, y que al contacto de las mismas, sus lectores se drogarían hasta perder todo control sobre sus actos.
 
           Como siempre, 
¡disfrute y comparta!





viernes, 6 de mayo de 2016

LA ARAÑA





Es seguro que la prensa jamás revelará que una sangrienta guerra entre dos bandas rivales tuvo un origen ciertamente insólito. Las historias oficiales suelen omitir detalles como lo que sigue, y sin embargo, son estas pequeñas y fatales coincidencias las que en muchos casos desencadenan las más terribles consecuencias. Esto nos lleva a la conclusión, quizás sabida de sobra, de que importantes aspectos escapan al juicio estricto del cálculo y la razón. Una vez conocidas, estas “arbitrariedades del destino” –permítanme llamarlas así-, la historia oficial se desvanece con la misma desesperación de un fantasma al que ya no se teme, ni se volverá a temer jamás. Alguien podrá objetarme que siempre sobrevivirá la duda sobre qué diablos pudo tener más importancia. Y aunque lo concedo, al menos estas “arbitrariedades del destino” poseen la capacidad de transformar la terrible historia oficial en un simpático cuento de hadas con que deleitar a nuestros niños. 


Aquella noche la luna brillaba sobre la Picá de Pedro, lugar que eligieron dos jefes de importantes familias para superar de una vez por todas sus diferencias. El objetivo era evitar un mayor derramamiento de sangre, y que los problemas se solucionaran esta vez de forma pacífica. Previa inspección del local por parte de una comisión neutral de hampones, los jefes se sentaron en la mesa de una habitación especialmente acondicionada para este tipo de reuniones. Ordenaron dos jarras de vino y media docena de empanadas. La desconfianza natural les impidió compartir el vino. Respecto a las empanadas, las cocineras fueron vigiladas atentamente por la comisión de seguridad, no fuera cosa que tuviese lugar algún envenenamiento.


Tras una tensa hora y media de conversación, al fin salió humo blanco. A los matones de uno y otro bando agolpados en la entrada de la Picá se les vio sonreír y estrecharse de manos. Las diferencias parecieron al fin desterradas. Se iba por buen camino. Los jefes llegaron a sentirse en tal confianza que incluso se autorizaron para no ser revisados cada vez que salían del baño. A cada tanto rompían en grotescas carcajadas, relatándose uno al otro y de forma jocosa sus andanzas criminales.


Entonces fue cuando una araña gorda y negra comenzó a dejarse caer desde su tela, tejida azarosamente sobre un orificio dejado por un antiguo ducto de ventilación. Con mucha destreza, el arácnido comenzó a descender con lentitud, y estando casi a punto de posarse sobre el hombro de uno de los importantes comensales, en un incomprensible acto de solidaridad y nobleza, el otro jefe desenfundó el revolver de bolsillo que celosamente guardaba entre sus calcetines, para defenderse en caso de traición, y apuntó a la araña para evitar que picara en el cuello a su colega. Antes de que pudiese dispararle, dos hombres descargaron una ráfaga de ametralladora sobre él, al tiempo que el otro fue mortalmente mordido por el arácnido, falleciendo algunas horas más tarde en casa, impedido de concurrir al hospital debido a las numerosas órdenes de captura en su contra.  


Es inútil hablar ahora de la balacera que se armó dentro y fuera de la Picá. Sin embargo, lo peor vino después, cuando las respectivas familias se acusaron mutuamente de haber arruinado por traición el acuerdo de paz. Numerosos hechos de violencia se desencadenaron a partir de entonces, tiñendo de rojo las calles de los suburbios, y de uno que otro edificio público. La araña responsable de esta “arbitrariedad del destino”, en tanto, posiblemente habrá continuado impávida su venenoso camino hacia la otra sala.


(Publicado en Periódico Resumen, 2014)